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Quienes somos

R.·.L.·. Francisco de Miranda N°37

El 14 de Julio del año 1945, un grupo de hombres y mujeres progresistas, libres pensadores, solidarios, fraternales y amantes de la libertad, dieron luz a la R.·.L.·. América N°1 bajo los auspicios de la Gran Logia Mixta de América. Luego, tras 10 años de un arduo trabajo, en el mes de marzo del año 1955, nuestros QQ.·.HH.·. de la R.·.L.·.América N°1 llegan a fortalecer la Gran Logia Mixta de Chile adoptando el nombre y la personalidad del hombre ilustre de América, nuestro Q.·.H.·. Francisco de Miranda, del que alguna vez Napoleón Bonaparte dijera: “del quijote que no está loco, del hombre que tiene fuego en su alma”.

Nuestra R.·.L.·. Francisco de Miranda N°37, con un poco más de 70 años, de manera discreta ha inspirado a hombres y mujeres en la búsqueda del conocimiento y los saberes que la francmasonería atesora por más de 300 años, para el bien de su propio desarrollo como para el buen vivir de toda la humanidad.

La R.·.L.·. Francisco de Miranda N°37, se encuentra constituida por una rica diversidad de pensamiento, heterogénea en edades y actividades, una comunión de personas que basan su trabajo y relación bajo los principios y valores de la francmasonería; solidaridad, tolerancia, el laicismo, libertad, igualdad y fraternidad, del respeto irrestricto del derecho humano, del medio ambiente, la participación y la democracia.

Francisco de Miranda

Estimadas visitas, este no es un texto ilustrado de la biografía de Francisco de Miranda, del venezolano de nacimiento, sino que una reseña del hombre parido en origen universal, que desde los 19 años de edad inicia el camino libertario, de la búsqueda, de la comprensión de realidades, el diseño y la construcción de sociedades más justas y solidarias, libertarias, sociedades de iguales y fraternas,  Miranda el hombre universal, vacío de todo egoísmo, pletórico de generosidad, que luchó incansablemente por la Independencia de toda su amada América. Del hombre progresista y revolucionario que dio luz a nuestra tierra, aquel que construyó las bases donde descansan nuestras jóvenes repúblicas, del hombre que trabajó arduamente para abrir las conciencias libertarias del continente.

Quién, sino, solo un visionario como Francisco de Miranda puede aún provocar e interpelar nuestras conciencias desde fines del 1700 y de principios del 1800; proclamando el derecho a la igualdad de la mujer, la eliminación de la desigualdad racial y social, por una reforma agraria, la construcción del Estado laico, abolición de los monopolios y fin a las dependencias económicas, reconocimiento solo de gobiernos elegidos legítimamente y democráticamente por sus pueblos –el sufragio universal-, la educación como centro del desarrollo de los países, el cultivo de las ciencias, entre otros. Visiones y propuestas que aún se encuentran en debate y tan contingentes en el país, en América y el mundo entero.

Masón inclaudicable, organizador, pensador progresista,  fuente de inspiración y trabajo de los francmasones, los revolucionarios y libre pensadores de las colonias españolas de América, de la Francia monárquica, de los Países Bajos, de Rusia y los países Escandinavos. Miranda el combatiente por la causa de la Revolución Francesa y la independencia de nuestra América.

Miranda también es fugitivo, el reo, el insurrecto, el torturado, vive el exilio, perseguido por la  iglesia católica, y por oscuras épocas del terror propias de dictaduras enemigas del conocimiento y el saber. La monarquía española y el clero siempre va tras sus pasos, y no le perdona.

Miranda es el maestro, O’Higgins su aprendiz,  San Martín, Sucre y Bolívar brillan galopando sobre los corceles de la Libertad que impulsa de manera decidida la Respetable Logia de los Caballeros Racionales, para luego galopar en el negro azabache de Lautaro.

A la luz de nuestra época, solo te podemos decir Q.·.H.·., Maestro, al inspirador de generaciones, que de aquellas proclamas y reclamos universales fundados en los principios que persigue la francmasonería, aún están intactos en quienes te sucedemos, quizá con menos intensidad, valentía, pasión y arrojo, pero que sigues dando luz como el faro en medio del océano o luz que ilumina la razón y el corazón a hombres y mujeres buenos, amantes de la libertad, soñadores y constructores de un mundo mejor, más justo, solidario, igualitario y fraterno, laico, de respeto a la diversidad, a la razón, de la lealtad y los afectos.

Francisco de Miranda nunca le temió a su muerte ritual, él solo descansa allá en oriente, ya que su profunda historia de amor y entrega hace viva su figura. Árbol que de tu mismo tronco reverdece nuevo en cada uno de tus QQ.·.HH.·. de tu Logia Francisco de Miranda N°37, de la Gran Logia Mixta de Chile, y de toda los francmasonería universal.